LOS DESASTRES COLATERALES | Demián Flores y Francisco Goya

 

Los Desastres Colaterales del artista mexicano Demián Flores (Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, 1971) es una paráfrasis visual de la monumental obra de Francisco de Goya Los Desastres de la guerra. Los 82 grabados de Flores que conforman la exhibición son imágenes metafóricas y reflexivas en torno al tema de la violencia que parten del testimonio visual de Goya. Flores utiliza la dramatización gestual de los personajes de Goya, cargados de símbolos y referencias, no sólo para rendirle un homenaje al gran artista aragonés en el bicentenario de su obra, sino para responder de manera personal y artística a la situación actual de intimidación que vivimos.

Como parte de la propuesta curatorial y museológica, la serie Los Desastres Colaterales de Demián Flores se exhibirá junto a la serie Los Desastres de la Guerra de Francisco de Goya. Así, al transferir las escenas goyescas a nuestra realidad, Flores evidencia que la actualidad está cargada de historia y que el estado general de violencia y crueldad que nos oprime ha sido una constante a lo largo del tiempo. Al aceptar esta violencia como objeto de consumo, inconscientemente nos convertimos de víctimas potenciales en victimarios consumados.

Con una trayectoria centrada en el tema de la identidad, Flores ha dedicado su trabajo más reciente a la guerra contra el narco, desnudando la trama decadente que ha caído sobre la población y el territorio mexicano. Los Desastres Colaterales constituye el tercer capítulo de esta temática.
En el texto introductorio que Fernando Gálvez de Aguinaga, gran conocedor de la obra de Demián Flores, realizó para esta muestra detalla las inquietudes que han ocupado al artista sobre las problemáticas sociales de su tiempo y describe la técnica que utiliza en el arte de la estampa.
“La herramienta central de las 82 estampas realizadas por el artista juchiteco ha sido el collage. Primero ha fotocopiado de libros los célebres Desastres de Goya, después ha recortado imágenes de distintos orígenes, como códices prehispánicos, manuales militares o de primeros auxilios, antiguos catálogos de piezas arqueológicas, algunas pocas fotografías de prensa, grabados que retrataban determinadas pirámides. Con este conjunto de imágenes recortadas que ya conforman parte de su arsenal iconográfico de por lo menos un lustro de creación, Demián ha diseñado su discurso visual sobre las estampas de Goya. La mexicanización y actualización de los desastres no sólo es oportuna y atinada, sino que refuerza las ideas que en torno a la guerra, las víctimas, el dolor y la locura humana, el poder más repugnante y la injusticia como sistema había denunciado y expresado Goya.
“Una vez que Flores recortó y pegó su cauda de símbolos para generar las paráfrasis, trasladó esos collage con procedimientos fotomecánicos a una plancha de cobre donde volvió a unificar atmósferas, líneas y sombras con la técnica del aguafuerte, para volverlas a imprimir y tener el resultado final. Las estampas y las placas fueron realizadas exactamente en las mismas medidas que las que utilizó Goya. Las piezas respetan en todos los casos los títulos que les asignó Goya, pero las piezas ya son absolutamente otra cosa que la imagen a la que parafrasean y se abren a discursos muy propios y complejos.

“El collage le ha permitido al artista configurar un lenguaje híbrido en esta estrategia de valerse del genio de Goya como maná de sugerencias en torno al tema de las sociedades violentadas por las conflagraciones bélicas. El unir realidades visuales distintas refuerza la idea de una realidad caótica y aunque después el conjunto de la imagen se unifique a través de la técnica del aguafuerte, permanece la sensación de que hay algo irracional en esta guerra de símbolos desarrollada por Flores, lo cual quiere reflejar el absurdo de la realidad que denuncia.”

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